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  • Daniela Barder

Las vacunas y su fabricación

La situación actual en la que nos encontramos debido a la pandemia mundial y la inminente vacuna para el COVID-19, nos ha hecho preguntarnos cómo es el proceso de fabricación de una vacuna y cuánto tiempo conlleva.

El proceso de fabricación de una vacuna consiste en varias fases a seguir:

La primera fase de la vacuna será la fase exploratoria, en la cual se identifica y estudia el virus en cuestión y donde se identifican los genes para conseguir una respuesta eficaz.





Tras la primera fase, se procede a fabricar una vacuna para el virus pasando a la fase preclínica:


En primer lugar, se genera el antígeno donde los virus se cultivan en células primarias o continuas, y las bacterias se cultivan en birreactores.

En segundo lugar, se aísla el antígeno de las células utilizadas para crearlo.

Por último, se añaden a la vacuna adyuvantes que incrementarán la respuesta inmunológica del antígeno, estabilizadores que aumentan la duración de la vacuna y preservativos que permiten el uso de ampollas con varias dosis.


En la fase preclínica se comprobará si la vacuna es eficaz: si los antígenos desarrollan una respuesta inmune y si no provoca efectos secundarios


En esta fase se utilizan cultivos celulares o experimentación en animales, lo que dará a los investigadores un ejemplo de lo que podría pasar en humanos. Esta vacuna podrá ser sometida a mutaciones para tratar de que sea más efectiva.


La tercera fase será el desarrollo clínico, el cual se subdivide en tres fases:


La primera fase, es la primera prueba que se realiza de la vacuna en humanos, durante la cual se probará en pequeños grupos de personas. Esto determinará la seguridad, el tipo y la respuesta inmune que produce la vacuna. Esta fase suele durar alrededor de un año.


La segunda fase consiste en probar la vacuna de nuevo en humanos, pero en grupos más grandes de gente infectada, en grupos de riesgo y en grupos asintomáticos. En esta fase se obtendrá la seguridad, la inmunogenicidad, las dosis propuestas, el calendario de inmunizaciones y el método de administración de la vacuna. Esta fase suele durar de uno a dos años.


Durante la tercera fase se verifica si las vacunas han sido efectivas, y se pasa a los ensayos clínicos y pruebas en una gran mayor cantidad de personas. Esta fase incluye la vacuna en prueba contra un placebo. Aquí se determinará la seguridad de la vacuna y los efectos secundarios nuevos que pudiesen darse. Esta fase suele durar de dos a tres años.


Una vez terminada la vacuna se someterá a los necesarios controles de calidad y autorización reglamentaria de las Autoridades Sanitarias correspondientes.





Todo ello lleva un proceso de fabricación y pruebas de aproximadamente 5 o 6 años. Sin embargo, ante la situación actual, en la pandemia en la que nos encontramos, los expertos y científicos de todo el mundo han tenido que darse prisa ante la urgencia de una nueva vacuna. Esto no tiene por qué significar que sea menos fiable, ya que el proceso se ha realizado de la misma manera, pero en menos tiempo.


En la historia de la Humanidad la primera vacuna que se fabricó en menos tiempo del tiempo medio previsto para la fabricación de una vacuna fue la de Maurice Hilleman, quien inventó la vacuna triple vírica (paperas, rubeola y sarampión) en tan solo cuatro años desde 1963 a 1967, con muchos menos recursos de los que tenemos hoy en día.







Este ejemplo da esperanzas ante la nueva vacuna que llegará contra el COVID-19, ya que no sería la primera vez que se fabrique una vacuna en menos tiempo del usual, ante la emergencia sanitaria y económica mundial, que ha generado la pandemia generada por el virus del COVID-19.

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