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  • Ignacio del Barrio

Page estrena el puente aéreo de los test rápidos de coronavirus


Castilla-La Mancha ha encontrado un distribuidor fiable y desde este domingo ya cuenta con 5.850 test rápidos de anticuerpos para combatir la pandemia del coronavirus. Emiliano García-Page se adelanta así al Ministerio de Sanidad, que la pasada semana anunció que los 640.000 test que había comprado a China a través de un proveedor nacional "de confianza" eran defectuosos y solo tenían una sensibilidad del 30%. Desde la Moncloa se niegan a desvelar quién es ese proveedor de confianza que les ha fallado, pero en el caso de Castilla-La Mancha, el logo de su distribuidor aparece en las fotografías con las que han anunciado la compra. Con un hospital de fondo, en ellas se puede ver cómo bajan cajas de Lambra, una comercializadora de productos sanitarios situada en Paracuellos de Jarama, Madrid.

"De todos los test que hemos encargado, una pequeña parte ya se ha enviado a Castilla-La Mancha, con la que se ha cerrado una compra de 60.000", explica Daniel Navon, director comercial de Lambra. Acostumbrados a comercializar pruebas de embarazo, drogas o VIH, ahora han montado un puente aéreo entre Shanghái y Madrid para recibir miles de test rápidos de anticuerpos a la semana, una operación de la que ya ha podido beneficiarse esta comunidad autónoma y que en las próximas semanas se extenderá a otras. "La entrega se gestionó con la propio Consejería de Salud de Castilla-La Mancha y fue supervisada por el Instituto de Salud Carlos III, que hicieron las pruebas en el Hospital de Toledo".

Los test que importan no son como las pruebas PCR que se utilizan en España ni tampoco como los 640.000 de antígenos que ha comprado Sanidad. Los de Lambra, por el contrario, detectan los anticuerpos que genera el organismo ya recuperado o en proceso de recuperación, un enfoque por el que ya se está apostando en países como Reino Unido. El problema de este test es que resulta menos fiable para confirmar positivos, sobre todo en los primeros 10 o 12 días que siguen al contagio, cuando el cuerpo ni siquiera ha desarrollado los anticuerpos que revela. Su uso, por tanto, permite conocer cómo evoluciona el enfermo y la escala de la epidemia, pero no se erige como alternativa a los actuales: "Tiene más facilidades de producción y de distribuición", pero "no es un producto milagro", advierten.


Lambra recomienda usar el test como complemento a las pruebas PCR, como un resultado preliminar que "debe confirmarse con métodos de prueba alternativos y hallazgos clínicos". Pero cuando los diagnósticos se acumulan, su utilidad se multiplica: "En un momento de propagación como este, es un test más fácil de distribuir en masa para saber qué infectados con síntomas leves o asintomáticos pueden seguir siendo un foco de infección", explica Navon. "Al necesitarse un control absoluto, también puede detectar infectados que antes no conocíamos". Castilla-La Mancha, de hecho, no los presenta como test de anticuerpos en su nota de prensa, sino como "test rápidos para detección de coronavirus".


Preguntados sobre los test que esperan recibir en los próximos días, Lambra prefiere mantener el dato oculto por los problemas logísticos a los que se están enfrentando y para no dar falsas esperanzas. Pese a ello, confirman que ya están cerrando envíos a Madrid, Valencia, Galicia, País Vasco, Cataluña y Andalucía. "En algunos casos, no lo estamos gestionando directamente con los servicios de salud de las comunidades autónomas, sino con puntos individuales que nos han contactado: centros hospitalarios, laboratorios... Hay varios hospitales públicos con los que se está hablando". En Castilla-La Mancha, por ejemplo, las conversaciones entre la Consejería de Salud y la distribuidora se remontan a mediados de febrero: "Ahí tenemos a gente muy profesional que ha trabajado con nosotros desde hace muchísimos años".



Aunque todavía están a la espera del informe definitivo del Instituto Carlos III, ya cuentan con el visto bueno para la distribución de los test. A diferencia de los que compró Sanidad a la empresa china Shenzhen Bioeasy Biotechnology, los suyos sí cuentan con la sensibilidad exigida y proceden de unas fábricas que se encuentran a unas dos horas de Shanghái. Lambra evita revelar su nombre, pero apunta a que se trata de uno de "los mayores fabricantes de pruebas rápidas" de China, con capacidad para "producir entre 250.000 y 300.000 unidades al día".


Cómo funciona el test

Los test rápidos de Lambra funcionan con suero, plasma o sangre y detectan dos anticuerpos: "Por lo que sabemos, que es muy poco comparado con lo que se va a ir descubriendo, el organismo empieza a generar anticuerpos a partir de los 10 o 12 días. El primero que genera es el IgM, que es el principio de la respuesta del sistema inmunológico. ¿Qué nos indica eso? Que el organismo está empezando a combatir el virus", explica el director comercial. "El segundo anticuerpo que detecta es el IgG, que se encuentra en una fase más avanzada de la enfermedad, entre 15 y 20 días de media". Si el test da positivo en alguno de los dos, asumen que has sido contagiado y que tu organismo está luchando contra el virus. Si el test da positivo en el segundo, asumen que estás en una fase avanzada de la enfermedad.

Las pruebas realizadas bajo la supervisión del Instituto de Salud Carlos III confirmaron el fin de semana este uso: "Las primeras informaciones que nos han dado es que superamos la sensibilidad marcada por nuestro fabricante, lo que quiere decir que es un mejor producto de lo que vende: es una media del 87% para el parámetro de IgM y del 97% para el IgG. Ahora estamos a la espera del informe para saber si subió la sensibilidad en uno u otro parámetro". "Sobre test anticuerpos sabemos más por una sencilla razón: la experiencia con otras enfermedades. Los test de antígenos se centran en detectar el virus, y al ser nuevo hay que entender cómo se comporta, cómo podemos coger el determinante antigénico... Esa es una tecnología compleja".

El test consiste en una placa con una pipeta y un líquido reactivo, pero para realizar la prueba se necesita otra herramienta: una lanceta para hacer la punción. El procedimiento es simple: desinfectar las manos, hacer una punción en el dedo índice, recoger la muestra de sangre, colocarla sobre la placa, colocar el líquido reactivo en otro punto de la placa y esperar un resultado entre dos y 10 minutos después.


Autor: Pablo Gabilondo

El Confidencial

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